Para muchos empresarios ciertas prácticas del management parecen pertenecer a una historia ficticia, desarrollada por personajes literarios, triunfantes y exitosos en la aplicación de sus habilidades de liderazgo, visión y capacidad de ejecutivo gobierno empresario. Mitos.

Alrededor de 120 años de experimentación y formación de conocimiento aplicable a la gestión empresaria han provocado fértiles resultados para algunos e incredulidad para otros en el oficio más viejo del mundo. Así, gran parte del empresariado, perteneciente en su mayoría al segmento de la pequeña y mediana empresa, contempla éxitos de terceros en la aplicación de ciertas prácticas de gestión como un asiduo lector de poesía épica contempla una epopeya.

La existencia de algunas buenas prácticas de gestión vestidas de mitos, pueden apreciarse en los siguientes aspectos:

1. Es imposible proyectar a mediano y largo plazo.

En el imaginario colectivo resulta complejo proyectar las operaciones de la organización a mediano y largo plazo habida cuenta de los “vaivenes” económicos, sociales y políticos que golpean el escenario de negocios. De manera que, es imposible realizar proyecciones ante tanta incertidumbre. Ahora bien, supongamos que nuestro escenario contiene certezas de orden superior al 90% de sus variables para los próximos 20 años: ¿cuál es el valor que nos agregaría realizar proyecciones? Así, antes de sucumbir en el intento de proyectar las operaciones de la empresa por “responsabilidades” ajenas, resulta mucho más atractivo y beneficioso pensar en lo motivos que aumentan la necesidad de realizar proyecciones. Vale decir, en piloto automático es posible volar zonas de ligera turbulencia, pero zonas de alta turbulencia requieren, sobre todo, de previsiones. No proyectar no es más que una buena manera de tomar decisiones presentes ignorando el impacto futuro que las mismas tendrán en el negocio.

2. Los modelos que funcionan en las grandes empresas son inaplicables a las pymes.

Los componentes de una organización están presentes en cualquier formato y tipología de organización, esto es, medianas, chicas, grandes, de servicios, fabriles, etcétera. ¿Cuáles son estos elementos?: objetivos, personal, valores, stock, proveedores, clientes, dinero, estructura jerárquica, procesos, entre otros. Todos estos componentes, dispuestos bajo un orden tal, capaz de representar simplificadamente la realidad del negocio, dan forma a un modelo, capaz de representar el funcionamiento de la organización y a través del cual poder comprender, analizar y mejorar su funcionamiento. Así, la creencia de que los modelos exitosos de las grandes empresas no funcionan en las medianas y pequeñas, constituye un gran mito que imposibilita a pequeñas y medianas organizaciones internalizar prácticas beneficiosas. Después de todo, cualquier modelo de administración tiende a tallar una forma de gestionar la empresa, una manera de hacer las cosas. Replicar un modelo que funciona en una gran empresa a una pequeña no requiere más que ajustar la escala del mismo a fin de acoplarlo perfectamente a cualquier empresa. Desde lo conceptual, la guía de acción que plantea un modelo, son replicables e implementables en cualquier empresa, sin importar el tamaño y los caracteres particulares que la formatean.

3. Los resultados inmediatos sirven para saber si la decisión ha sido correcta

El desarrollo mismo de la organización requiere tiempo. No hay cambios profundos de la noche a la mañana. Tal vez la paciencia y la tenacidad puestas al servicio de la evolución y no al pie del cañón revolucionario constituyan el pequeño gran mito a abandonar. Toda decisión de cambio, toda modificación de orden, para que se materialice requiere un plan, y ese plan para que resulte efectivo requiere tiempo, caso contrario no sería un plan, puesto que cualquier proyección no es otra cosa que una sucesión de acciones calzada en un eje temporal. De modo que: paciencia, tenacidad y planificación.

4. En crisis, la única salida es recortar

Es recomendable revisar minuciosamente todos los desembolsos a fin de evitar que la desesperación del momento nos lleve a realizar recortes en aspectos de la empresa que serán complicaciones en un futuro más beneficioso. Así, por ejemplo, practicar reducciones de personal puede representar un alivio para el presente, pero un mayor costo en capacitación para el futuro y sobre todo un cuello de botella significativo para aprovechar oportunidades emergentes. Piense que la formación y compromiso de los colaboradores de una organización no es algo que sucede de la noche a la mañana. Algo similar ocurre con los planes de capacitación y asesoramiento para mejorar la gestión empresaria o los fondos destinados a mantener la presencia en el mercado mediante publicidad o acciones que tornen visible la marca. Desaparecer del medio puede resultar mucho más costoso que mantenerse a costa de invertir para cosechar mañana.

Con frecuencia asistimos a expresiones como: “Nuestra empresa no está preparada para ese modelo”, “Aquí, las cosas son más sencillas y siempre se hicieron de la misma manera”, “Nuestra gente no es profesional”. Mitos, desprendidos en gran medida del extraordinario caos semántico y desconcierto metodológico que ha conformado una suerte de babel en el reino del management, donde hallar el hilo conductor parece ser propiedad de unos pocos. Corolario anunciado: “Eso es muy de libro, no sirve para esta empresa”.

Todo, absolutamente todo el conocimiento desarrollado es, con ajustes de escala, de aplicación universal. Lo demás es mito.

Slobodianinck, D. (2010): “Management y mitos: desarmar leyendas para crear empresas”, Diario El Cronista (Buenos Aires), Sección Pyme – Edición impresa. Online en: www.cronista.com/impresageneral/Management-y-mitos-desarmar-leyendas-para-crear-empresas-20100603-0009.html